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El Cuerpo de Inválidos

El siglo XVIII trajo consigo nuevos y relevantes cambios que marcarían el destino de los inválidos militares, desde la formación de Compañías, Batallones y Regimientos de Inválidos hasta la creación del Cuerpo de Inválidos y su posterior y completa extinción, en 1991.

Tres siglos de constantes cambios, militarmente hablando, que comenzaron con la Guerra de Sucesión, la primera gran guerra europea de la era moderna. El Ejército Español sufre una gran transformación, ya que los Tercios Españoles de siglos pasados se reconvierten rápidamente de acuerdo a la organización del Ejército Francés. Los cambios en estrategia y táctica se aceleran y, en cuestión de armamento, el avance es, también, muy considerable: así, desaparece la pica para dar paso a la bayoneta y el mosquete pasa a ser sustituido por el fusil.

La guerra se saldó con un gran número de inválidos, por lo que el monarca Felipe V consideró estrictamente necesario regular la forma en que este desfavorecido colectivo pudiera ver satisfechas sus principales necesidades. Para ello era indispensable dictar las disposiciones pertinentes para llegar a este fin.

Los Batallones de Inválidos

1717 fue un año importante para los inválidos militares. Con fecha de 23 de marzo se dicta una orden que habla de la formación de Batallones de Inválidos que habrían de estar compuestos por compañías, ubicadas, en un primer momento, en Palencia. El 29 de mayo, una orden dispone que los inválidos pertenecientes a las compañías de Palencia pasen a Galicia. El 26 de octubre, Felipe V firma el “Reglamento para el establecimiento de los Oficiales y Soldados de las Tropas destinadas a Inválidos y sueldos que respectivamente deben gozar”, donde se disponía que con los oficiales y soldados impedidos que disfrutaban, entonces, del sueldo de inválidos, se formaran compañías compuestas por: dos capitanes, dos tenientes, dos subtenientes, tres sargentos y cien soldados. Se hablaba ya entonces de que la mitad estuvieran lo más sanos posible y que la otra mitad la conformaran los que se encontraran más impedidos.

El 20 de diciembre de ese mismo año se promulga la “Real Ordenanza sobre la residencia, sueldos y disciplina de los Oficiales y Soldados inválidos o impedidos, incluso los de Reales Guardias”. Doce años más tarde, en 1729 se dispone por Real Orden que se considerase a las Unidades de Inválidos como unidades militares y en servicio.

Los Regimientos de Inválidos

Por la Real Orden de 7 de julio de 1732, los Batallones existentes pasan a convertirse en Regimientos y se crean compañías de inválidos hábiles y compañías de inválidos inhábiles. Aquellos que resultasen inutilizados en las dotaciones de los buques de la Armada y los que procedieran de los Batallones de Infantería y Marina también fueron incluidos.

Carlos III (1759 – 1788), el rey ilustrado, se supo rodear de ministros y consejeros muy eficientes que trabajaron para potenciar las obras públicas y la cultura. En el ámbito militar, dio al Ejército unas Ordenanzas que sirvieron como modelos durante más de dos siglos. Modernizó el Ejército y la Armada y reformó los Regimientos de Inválidos creando Compañías sueltas. A éstas, les siguieron sucesivas reformas hasta que, con la llegada de Fernando VII y como consecuencia de la Guerra de la Independencia, que dejó un gran número de inválidos, se considera necesario legislar para poder acoger a todo el personal que tomó parte en esta contienda.

Así, el 28 de octubre de 1811 se dicta en Las Cortes de Cádiz un Decreto que en su artículo séptimo dispone que “sean atendidos con los retiros de inválidos a los patriotas que por haber quedado inútiles y estropeados a resultas de heridas recibidas en función de guerra no pudieran trabajar ni mantener a sus familias”. Y en 1814, se establece que haya un Depósito de Inutilizados en el Servicio en cada provincia y se reconozcan las pensiones que han de percibir.

Pero es con la llegada al trono de Isabel II cuando al fin se ve cumplido el deseo de establecer el Cuerpo de Inválidos. El Cuartel de Inválidos fue inaugurado el 19 de noviembre de 1838 y quedó establecido en el Convento de Atocha. El primer jefe del Cuerpo de Inválidos fue el Capitán General D. Francisco Palafox y Melzi, Duque de Zaragoza.

Desde la creación del Cuerpo de Inválidos hasta su extinción, durante la II República, transcurre casi un siglo. Cien años en los que los que el número de inválidos sigue aumentando, consecuencia de las guerras civiles y coloniales – guerras carlistas, coloniales y en Marruecos. La legislación, en este momento, beneficiaba a los que sufrían lesiones o heridas al servicio de la Nación.

Entre 1864 y 1926 se suceden distintas modificaciones, como las que, por decreto, el Cuerpo de Inválidos pasa a acoger, también, a todos aquellos heridos y lesionados en las campañas de Cuba y Filipinas. Aunque fue en 1926 cuando se dictan algunas de las bases de la reorganización del Cuerpo que supondrán un gran cambio en el mismo. Por ejemplo, el Cuerpo de Inválidos pasa a denominarse Cuerpo de Inválidos Militares. Y se empieza a distinguir entre inválidos de guerra e inválidos en el servicio, quedando excluidos aquellos que quedaron inútiles por enfermedad adquirida en campaña o por causa del servicio. Este Real Decreto contiene un artículo de honor que dice:

“Como honor y distinción extraordinaria para el Cuerpo, seguirá figurando a la cabeza de sus escalas, como el inválido más ilustre y glorioso, el inmortal ingenio de las letras españolas, Miguel de Cervantes Saavedra, inutilizado en el combate naval de Lepanto, y su retrato o escultura ocupará siempre puesto preeminente en la Comandancia General”.

No fue hasta 1932 cuando el Cuerpo de Inválidos Miliares sufre un nuevo y drástico cambio; la ley de 15 de septiembre lo declara a extinguirse, manteniendo el derecho a su permanencia en el mismo los que hasta la fecha de promulgación de esta ley hubieran ingresado en el Cuerpo.

Se sucederán, aún, algunos altibajos hasta que, definitivamente, el Cuerpo de Inválidos Militares es nuevamente condenado a la extinción, en 1989. Sus componentes pasaban a la situación actual de retirados. 

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